En medio camino no pudo mas, se paro, dio media vuelta y decidió regresar a casa.
Se dio cuenta que no podía hacer eso, aunque Josefina era insoportable la amaba.
Paso por un grifo compro unas cervezas, cigarros y tomo un taxi a casa.
Ahí estaba ella, en la cama mirando el techo.
El prendió la luz.
- Conversemos.
+ Quieres seguir discutiendo?
- No, pero traje esto, de paso que nos relajamos un rato.
+ Ok.
- Toma.
+ Gracias.
Y sin pensarlo conversaron toda la noche, se rieron, gritaron un poco mas, pero al final del día se acostaron en esa cama que se ha ganado con las mil y un ocurrencias de estos sujetos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Si no comentas, Tendrás mil años de mala Yuyu! Jum!!!